






Virtud, Conocimiento y Acción:
Bases para el Desarrollo en Democracia
Conciencia Democrática
15 de Agosto, 2010
La crisis en Potosí es una crisis mas en una lista de desentendidos, marchas, protestas y enfrentamientos que se viene alargando desde hace una década, coincidente con la irrupción cada vez más violenta e impositiva al escenario político nacional del Sr. Evo Morales y del Movimiento al Socialismo como portaestandartes del neosocialismo o socialismo del siglo XXI.
Los compatriotas Potosinos en Potosí y en toda la nación ingresan ahora a una intensa lucha social que responde a la ausencia de autonomías reales, de poder y capacidad de decisión efectiva sobre el desarrollo regional en un marco serio de descentralización del poder. Como los cochabambinos, chuquisaqueños, pandinos, chapacos y cruceños, los potosinos recién comienzan a vivir en carne propia lo que significa el famoso proceso de cambio ofrecido por el MAS. En estos días, Potosí se suma a la construcción de la historia e identidad de Bolivia, motivados por lo práctico e inmediato, como toda lucha política, por el simple deseo de mejorar su calidad de vida, aprovechando mejor la riqueza inherente a la región.
Esperando que esta lucha no se deteriore y termine en aún mas arrestos, exilios, heridos o muertos -- como en Oruro, Pando, Sucre, Cochabamba y Santa Cruz, buscamos en este corto análisis convocar a todo el que quiera reflexionar a acompañarnos en una búsqueda de las raíces profundas del atraso, del subdesarrollo y de las múltiples crisis que aun no podemos superar en Bolivia. Proponemos, como punto de partida, otro mapa para la libertad:
Preguntamos: ¿Son todas las crisis que vivimos en Bolivia resultado de intrigas iniciadas por enemigos internos o externos, visibles e invisibles, agentes del capitalismo, del imperialismo, de los chilenos, americanos, cubanos, venezolanos, de los políticos del oficialismo o de oposición? ¿La culpa de nuestros conflicos siempre la tienen otros?
¿No será más bien que los "enemigos" primarios de Bolivia, del pueblo boliviano, son la inconciencia, la ignorancia, la inmoralidad y la inacción -- o la acción equivocada, en el momento equivocado y de la manera equivocada, resultados de la deficiencias de nuestro sistema educativo, los malos ejemplos que dan nuestros líderes y de una cultura en la cual nos hemos acostumbrado a buscar el orígen de todos nuestros malos en factores externos en vez de fijarnos en nuestra forma de pensar, de hablar, decidir, actuar y de ser?
¿No será ya hora de reintegrar principios espirituales y morales fundamentales a la teoría y a la práctica de lo público, de la política, de la gestión gubernamental nacional, departamental y municipal?
¿No habrán muerto ya suficientes bolivianos y no habrán sufrido ya suficientes familias bolivianas como para seguir zozobrando en un mar de excusas, acusaciones y discursos que no reflejan la realidad como es?
¿Acaso la crisis que se vive hoy en Potosí era inevitable? ¿Es acaso pura coincidencia que justo ahora a los potosinos (o como acusa el presidente, a "algunos infiltrados") se les ocurre luchar por el desarrollo de su región, después de cinco años de negligencia de este gobierno central y de décadas y siglos de negligencia por parte de autoridades -- y ciudadanos -- que no aciertan en identificar las raíces profundas del atraso y el subdesarrollo?

Desde Bolivia Democrática, proponemos que la postergación, el subdesarrollo y la crisis son, casi siempre, el resultado concreto de las acciones, o de la inacción, de seres humanos. Las acciones basadas en la educación y la virtud producen resultados positivos -- a nivel de una nación o civilización, a esto se lo llama progreso. La inacción, o la acción mal concebida y mal dirigida, no produce progreso, así de simple.
Parece obvio que en Bolivia nos hemos olvidado -- o no hemos aun aprendido, lo obvio: Solo puede existir progreso, es decir desarrollo y bienestar, cuando una masa critica de ciudadanos, y de los líderes en los cuales estos ciudadanos depositan su confianza, obran con conciencia y con virtud.
Obrar con conciencia es idéntico a obrar con conocimiento, entendiendo la realidad como es y no como uno piensa que es o desea que sea. Obrar con virtud significar pensar, hablar y actuar de manera consistente en base a principios, valores y a las cualidades más elevadas y sublimes de las cuales somos capaces -- Amor, coraje, integridad, humildad, paciencia, decencia, transparencia, sinceridad, empatía, nobleza, gentileza, excelencia y muchas otras.
Es lógico entonces que no puede haber progreso de ningún tipo si los pensamientos, las palabras y las acciones de ciudadanos, dirigentes, lideres y gobernantes surgen de lo opuesto a la virtud -- Miedo, odio, violencia, maldad, intriga, resentimiento, inseguridad, desconfianza, egoismo y otras formas de inconciencia, maldad o inmoralidad
Es lógico asimismo que una persona, un pueblo o un país que busca bienestar, felicidad, prosperidad o libertad no puede alcanzar ninguna de esas metas si se queda de brazos cruzados (inacción) o si basa sus acciones en la ignorancia, la inconciencia y la incomprensión -- en una lectura imprecisa o equivocada de la realidad.
Por esto, los grandes líderes de la humanidad siempre han enfatizado la importancia de la acción conciente, basada en el conocimiento y la virtud y por esto proponemos un modelo mas sencillo y sensato de desarrollo personal y social para Bolivia basada en la accion conciente, virtuosa y educada:

Este modelo se fundamenta en el pensamiento y la obra de profetas, santos, pensadores, intelectuales y otros líderes que han sembrado semillas de luz y de amor, cultivando y cosechando paz, prosperidad y bienestar tanto en corazones, comunidades y culturas.
Uno de los primeros grandes maestros recordados por la humanidad, Gautama Buda, indicaba: "Es mejor conquistarte a ti mismo que ganar mil batallas Nadie nos salva sino nosotros mismos" y el Dalai Lama nos recuerda: "Sin amor la sociedad se encuentra en estado muy crítico y sin él nos enfrentamos cada vez más en el futuro a graves problemas... el amor es el centro de la vida humana".
Sócrates exigía a sus conciudadanos (entre los primeros demócratas de la historia), a "conocerse a si mismos" y amonestaba: "Sólo hay un bien: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia". Aristóteles dijo: "Considero más valiente al que conquista sus deseos que aquel que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo". Para Pascal "la moral es la ciencia por excelencia; es el arte de vivir bien y de ser dichoso" y John Locke enseña que "los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias".
Para Simón Bolívar "nuestras discordias tienen su origen en las dos más copiosas fuentes de calamidad pública: la ignorancia y la debilidad" y según Gandhi "La verdad es totalmente interior. No hay que buscarla fuera de nosotros ni querer realizarla luchando con violencia con enemigos exteriores."
Vaclav Havel afirma que "La única posibilidad de salida lógica y sensata del ciudadano ante una crisis moral la representa el punto de partida moral" y Ludwig von Mises advierte: "No hay amenaza más peligrosa para la civilización que un gobierno de incompetentes, corruptos u hombres viles."
Estas son solamente una muestra microscópica de los principios que guiaban la conducta y el accionar de algunos de los miles de líderes destacados que en épocas, culturas y disciplinas diversas hacen eco de la importancia de la conciencia, el conocimiento, la educación, el carácter, el pensamiento, la virtud y la ética como bases primordiales del bienestar y del desarrollo personal y social y de cualquier proceso de transformación política y social.
Por este motivo, y con el deseo de contribuir a la formación de una cultura, una conciencia y una ética democrática en Bolivia y en Hispanoamérica, venimos construyendo dentro de BD una sección en la que destacamos la vida, obra y pensamientos de personajes destacados que han aportado o vienen aportando al desarrollo de una cultura de la vida, de la paz y del amor, cultura que es, para nosotros, inseparable de la cultura, la conciencia y la ética democrática.
Hoy que está tan de moda, y que es tan vital en Bolivia (como en muchas partes del planeta) tomar muy en serio la urgencia e importancia de co-crear una revolución en democracia para vivir mejor, debemos aprender de los grandes líderes de todos los tiempos, tomando muy en serio el principio básico que Confucio, Socrates, Gandhi, Jesús y tantos otros enseñan:
"El carpintero de Nazaret vivió en el anonimato la mayor parte de su existencia, pero cuando se manifestó revolucionó el pensamiento y el vivir humano. Su proyecto era audaz. Él afirmaba que primero el interior o sea, el mundo de los pensamientos y de las emociones debía ser transformado; si no, el cambio exterior no tendría estabilidad, no pasaría de mero maquillaje social. Para Cristo, el cambio exterior era una consecuencia de la transformación interior"1
Postulamos entonces que la forma más sensata para responder a la crisis en Potosí, y a los muchos desafíos que enfrentamos y aún debemos enfrentar los bolivianos para construir una nación prospera, no pasa por destruir al oficialismo de turno por sus pequeños y grandes pecados, ni pasa por siglos de protestas, marchas, huelgas, bloqueos, amenazas y menos por la violencia, las milicias, la lucha armada, la lucha contra un imperialismo imaginario o real.
Si el objetivo que importa es mejorar la calidad de vida de todos y todas, tampoco es una estrategia efectiva mentir a todos y manipular al pueblo (indígenas, campesinos, obreros, movimientos sociales, clases medias, gobiernos amigos, etc., etc.,) mediante un intento trucho de toma del poder, ya sea "parcial" o "total", usando tácticas tan hipócritas y bajas como la aprobación de leyes que facilitan un control judicial injusta e inmoral por parte del poder central de turno, el atropello a la autodeterminación de los pueblos mediante la aprobación de una ley autonómica que elimina a la esencia misma de la autonomía, la cooptación de los sistemas electorales para perpetuarse en el poder, etc., etc.
Tampoco pasa por una perpetuación del "neoliberalismo", de la dependencia de la cooperación externa y la captación de millones de dolares de prestamos o donaciones para el fortalecimiento institucional de partidos, entidades públicas, ONGs, etc., etc. ni por la caridad masificada como si no tuvieramos los bolivianos la dignidad y la capacidad de levantarnos por nuestra cuenta como han hecho todos los pueblos dignos y con amor propio a través de la historia.
El desafío real, el único desafío que realmente importa, reside en cambiar nuestra actitud, reprogramar nuestras mentes, tomar conciencia de la realidad como es (y no como la imaginamos o deseamos) y redoblar esfuerzos para estudiar, aprender, dialogar y obrar con honestidad, integridad y en base a los valores que son la esencia de todo proceso de crecimiento. Solamente mediante la acción virtuosa y conciente podremos progresar de verdad.