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Araujo asegura que Rosales tenía apoyo del PCC del Brasil
La Paz - Bolivia - La Razón, 08-Jun-2010

Con apoyo del temible grupo brasileño  Primer Comando Capital (PCC), William Rosales consolidó el control del mercado de droga en Bolivia. Posteriormente desertó del grupo, pero mantuvo el liderazgo interno con violencia, reveló el capitán Orlando Araujo, vinculado al caso San Ramón.    

Rosales, secuestrado el 14 de mayo tras la ejecución de seis de sus guadaespaldas en San Ramón, fue condenado a cinco años de cárcel en el Brasil, donde logró contactos con miembros del PCC, un grupo delictivo asociado al narcotráfico y que nació a partir de un conflicto en centros carcelarios en el vecino país.

Tras cumplir su condena, el hoy secuestrado retornó a Bolivia como parte de la organización brasileña con conexiones internacionales,  reveló Araujo a través de una nota escrita que fue hecha pública por su abogado, Víctor Camacho.

Origen. "Con el respaldo de PCC del Brasil, Rosales surge como el cabecilla de estas organizaciones y comienza con el abuso de poder de la mafia, comenzando a combatir a los otros narcotraficantes, mayormente criminales colombianos y paraguayos, para lo cual los secuestra y hace desaparecer, o caso contrario, los asesina", explicó el ex oficial.

Posteriormente desertó del grupo porque decidió no pagar el porcentaje que le exigían por cupo de exportación de droga. Esto lo obligó a reclutar guadaespaldas extranjeros y nacionales, y comprar conciencias en la justicia para mantener su libertad, habida cuenta que tenía una condena de 10 años de cárcel en su contra.

Entre los seis ejecutados de San Ramón estaba un policía y tres serbios. Hasta el momento están detenidos tres policías, entre ellos Araujo, un colombiano y el sobrino de Rosales, mientras se dejó libre a Juan Carlos Maraz, quien acompañaba al plagiado, el 14 de mayo.

Araujo sostuvo que el paraguayo Carlos Antonio Caballero, apodado el Capilo, era el "recaudador de fondos" del PCC en Bolivia y le disputaba el mercado a Rosales, quien en represalia habría ordenado a Maraz y a un ciudadano húngaro el secuestro del acopiador de Capilo, David Céspedes; desaparecido hasta la fecha.

"Los narcotraficantes colombianos, mexicanos y brasileños respetaban a Rosales por la violencia que empleaba al dominar el mercado de la droga en Bolivia, ya que sus métodos sólo conocían del secuestro y la muerte violenta sin importarle nada; es de esa manera que se unieron (los narcos) y se lo sacaron de encima a semejante criminal", asegura Araujo.

Aunque tampoco descarta un autosecuestro "para no dar la oportunidad de que la misma medicina empleada por su persona le sea rebotada".

Una fuente policial reveló a La Razón que Rosales tenía vínculos y problemas con el PCC a causa, precisamente, de la pugna por el control del mercado. Incluso señaló que hizo huir al delegado del grupo brasileño a Paraguay, donde se ofrecía un millón de dólares por su cabeza.

El abogado de los Rosales, Denver Pedraza, dijo desconocer si William Rosales estuvo detenido en Brasil y, por el contrario, informó que Araujo fue remitido a la cárcel de Palmasola.

En otro hecho de sangre

Herido
El 26 de agosto del 2009, Rosales disparó por la espalda al colombiano Franz Lozano Mendoza, quien reaccionó e hirió a su agresor en la pierna. En el hecho habría estado Maraz y Édgar Suárez.

Fecha: 08-Jun-2010
hthttp://www.la-razon.com/version.php?ArticleId=3129&a=1&EditionId=100

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