




Santa Cruz - Bolivia - El Deber, 19-Jun
Volvió la violencia callejera a Sucre. El Movimiento Al Socialismo, junto a sus aliados, logró suspender al alcalde Jaime Barrón en medio de una sesión plagada de escándalos y violencia y eligió en su lugar a Verónica Berríos, una abogada de 48 años que desde ayer es alcaldesa de la ciudad blanca. Todo esto sucedió en medio de un enfrentamiento callejero que dejó un saldo de más de 50 heridos y 15 universitarios detenidos. El problema tiende a continuar, ya que Barrón aseguró que no dejará su cargo hasta ser notificado y el martes asistirá de manera normal a su oficina.
El conflicto comenzó en el salón azul de la Alcaldía de Sucre y fue provocado por los propios concejales del MAS y Pacto de Integración Social (PAIS). Micrófonos y vidrios rotos, jalones, amagos de pelea y desmayos se vieron al interior del Concejo.
La sesión se inició a las 10:25, cuando afuera ya había problemas. En la puerta de la Alcaldía, situada en la esquina noroeste de la plaza 25 de Mayo, los periodistas forcejeaban con la Policía, que no le permitía ingresar a la sesión. Detrás de ellos, masistas y barronistas se insultaban.
El bloque del MAS ajustó el libreto y a través del concejal Juan Villa Gómez recordó que una vez leída la acusación formal contra Barrón (en la sesión del miércoles) sólo corresponde asumir su suspensión automática. El presidente del Concejo, Domingo Martínez, lo respaldó y dijo que el artículo 48 de la Ley de Municipalidades (suspensión) quedaba aplicado.
No había pasado ni cuatro minutos desde el inicio de la sesión hasta que ésta estalló. Lourdes Millares (PS) agarró su vaso con agua y se lo echó a Martínez y a la concejal secretaria, Arminda Herrera, reclamando que no atropellen y se haga respetar la Constitución. El vicepresidente Germán Gutiérrez (PAIS) empezó a gritar a Martínez exigiéndole que no maneje así la sesión, hecho que motivó la reacción de Villa Gómez (MAS), que salió en defensa de su aliado político. Empujones, forcejeos, gritos, amenazas y amagos de pelea inundaron el salón de sesiones en medio de decenas de cámaras y micrófonos a los que los concejales de ambos bandos recurrían constantemente.
A las 10:34, Millares trató de llamar al orden y pidió que se debata el recurso de inconstitucionalidad presentado por Barrón. Sin embargo, como esta denuncia no será tratada por el Tribunal Constitucional hasta el próximo año, los concejales procedieron a votar la suspensión de Barrón en medio de un cordón policial que aislaba a los masistas de los opositores.
Afuera, la violencia ya había estallado. Una marcha universitaria trató de defender la continuidad de Barrón y arremetió con petardos y pedradas contra la Policía, que respondió tiñendo de gas la plaza donde nació Bolivia. Las piedras y petardos de los manifestantes llegaron al salón Azul y la violencia interior no era menor. Millares incluso rompió el vidrio del escritorio del Presidente del Concejo, que en medio de la huida y sin que la oposición lo escuche, procedió a votar la elección de Berríos como alcaldesa y tomarle posesión.
Salieron de la Alcaldía por una puerta que da al teatro 3 de Febrero. El cordón policial terminó por apretar a Millares, que se desvaneció. Su asesor la sacó en brazos por la puerta que da a la 25 de Mayo y ahí detonó la violencia callejera.
Los jóvenes comenzaron a disparar ráfagas de petardos y canicas de cristal contra la Policía, que respondió con más gases. Uno de los cohetes alcanzó la chamarra de un uniformado y la incendió, provocándole quemaduras y el enojo de sus camaradas, que aumentaron el grado de violencia. A las 11:00, mientras los concejales masistas eran evacuados, los efectivos comenzaron a detener a jóvenes en medio del caos. Cada aprehensión era acompañada por una golpiza que incluía culatazos lanzagranadas y patadas en el suelo.
Los universitarios no quisieron ser menos y capturaron' a un policía, al que golpearon de manera salvaje.
Al mediodía, la intensidad subió. Los policías desenfundaron sus escopetas y cargaron los balines. Las pequeñas batallas se libraban alrededor del centro sucrense y parecía no acabar nunca.
Los policías lograban aislar a los grupos de jóvenes, golpearlos y arrestarlos, pero pronto eran repelidos por un nuevo grupo que los desafiaba. La violencia uniformada no se detuvo ante los periodistas y camarógrafos, que fueron empujados de manera violenta e impedidos de hacer su trabajo en varios momentos.
Cuando el sol se ocultó, alrededor de las 18:10, la Policía pareció disparar todo su arsenal de agentes químicos. El ambiente en la plaza era irrespirable y los enfrentamientos bajaron de intensidad.
A las 20:00, cuando aún había enfrentamientos en la calle, el comandante de la Policía capitalina, Iver Márquez, aseguró que no cometieron excesos, que sólo defendieron los edificios públicos de la turba' y cifró en seis a los efectivos policontusos'. Prometió liberar a los 15 detenidos con la garantía de sus padres y del Defensor del Pueblo.
Hasta pasadas las 22:00, aún había enfrentamientos esporádicos, pero los ánimos se pueden volver a caldear el martes, cuando Barrón y Berríos traten de sentarse en el sillón edilicio.
Fecha: 19-Jun-2010
http://www.eldeber.com.bo/2010/2010-06-19/vernotaahora.php?id=100619010146