




Según mostró el canal de televisión estatal, el vicepresidente del país, Álvaro García Linera, y varios "amautas" (sabios) realizaron hoy las ofrendas en el cerro Pajchiri, situado en la localidad altiplánica de Achacachi, feudo del grupo indigenista radical "Ponchos Rojos", que se autocalifica de "milicia armada".
"Estamos aquí con mucho respeto, para agradecer a los achachilas (divinidades que habitan en las montañas), para saludar a nuestra Pachamama y para pedir, en primer lugar, salud, fuerza, coraje, energía y buena conducción para nuestro presidente", dijo García Linera durante el ritual.
Estos ritos precolombinos se denominan "coachadas" o peticiones a la "Pachamama" y se celebran a lo largo de este mes para bendecir los vehículos, las casas o los negocios y pedir prosperidad, salud, dinero y bienes para toda la familia.
Las ofrendas incluyen alimentos, alcohol, flores y hasta el sacrificio de animales como gallinas o llamas.
El ritual coincide con el comienzo de la etapa más fértil para los cultivos de la zona, puesto que, según la tradición aimara, tras recoger la cosecha en febrero, la tierra descansa y es ahora, a principios de agosto, cuando ésta se despierta con hambre y hay que saciar sus deseos.
García Linera pidió, además, "que no falte agua" para garantizar una buena cosecha y producción de alimentos en el país, a propósito de las sequías y heladas que han azotado a varias regiones en las últimas semanas.
El Gobierno de Morales también hizo una ofrenda por la whipala, la bandera indígena, "para que no la desprecien y llegue a toda Bolivia como símbolo de los pueblos indígenas", y por la unidad del país.