




Mientras el diálogo no llega, en Cochabamba y Sucre residentes potosinos se sumaron a la huelga de hambre, y en La Paz realizarán hoy una marcha.
En Potosí, crece la desesperación debido a la escasez y al encarecimiento de los productos de primera necesidad y de las cientos de personas paradas en las carreteras desde hace 12 días.
Unos 150 extranjeros siguen sin poder moverse. Varias e mbajadas habrían expresado su preocupación, confirmó el ministro de Autonomías, Carlos Romero.
El conflicto se amplió a las provincias potosinas y ciudades de Sucre y Cochabamba, en estas últimas, los residentes potosinos ayer instalaron piquetes de huelga de hambre. Los residentes en la sede de Gobierno y Tarija anunciaron adoptar la misma medida a partir de hoy luego de una marcha.
En la Villa Imperial, los comerciantes instalaron en los mercados decenas de piquetes, así como en plena vía pública, lo que los convierte a la vez en puestos de bloqueo.
Los dirigentes del Comité Cívico Potosinista (Comcipo) sostienen que ya perdieron la cuenta de la cantidad de piquetes y ayunadores, pero están seguros que el número supera con mucho a las 1.000 personas.
La Defensora del Pueblo de la región, Vivian Lagrava, dijo que la situación "no ha cambiado sustancialmente" después de que el sábado se agravaran las protestas, que hoy cumplen 12 días de bloqueo y huelga indefinida.
A los reiterados llamados de diálogo de la Iglesia se sumó el del cardenal Julio Terrazas, que ayer durante su homilía pidió al Gobierno y al pueblo potosino buscar el diálogo como el mejor mecanismo para encontrar soluciones a las demandas sin hacer el uso de la fuerza y la violencia.
"Los hermanos de Potosí, son muchos los que viven en nuestro ambiente, son muchos los que están a lo largo y ancho del país, pero esa gran fuerza, ese número extraordinario que allá en su tierra están pidiendo nada más y nada menos que diálogo, diálogo, del que tanto se habla, hay que empezarlo y hay que empezarlo allí donde las situaciones son difíciles", expresó el cardenal.
Ayer, el ministro de Autonomías, Carlos Romero, reiteró que el tema de Coroma no puede tratarselo en Potosí porque es de interés bidepartamental y que ninguna comitiva del Gobierno se trasladará hasta ese departamento mientras exista presión.
El tema Coroma debe tratarse en un escenario neutral. Para las otras demandas regionales deben despejarse los escenarios de movilización. Un gobierno no puede ser obligado a dialogar en un escenario de movilizaciones: debe declararse un cuarto intermedio en las movilizaciones. Creo que no pedimos mucho, precisó ayer el Ministro.
Los cívicos potosinos en la última reunión, ayer, dejaron en claro que los seis temas del pliego deben tratarse en esta capital o, en un caso extremo, en la población de Betanzos pero no en otro departamento.
También en esa oportunidad se dejó claramente establecido que las medidas de presión como la huelga general indefinida, el bloqueo de caminos y la huelga de hambre se mantendrán e incluso se ve la posibilidad de radicalizarlas.
Para hoy a las 10:00 convocaron a una reunión de dirigentes de las organizaciones afiliadas al Comité Cívico Potosinista (Comcipo) para analizar la marcha de la movilización y las nuevas medidas de presión con la finalidad de lograr la atención gubernamental a las demandas del pueblo potosino.
En pasados días, los cooperativistas mineros y la empresa Manquiri así como los ingenios mineros pararon sus actividades de tal manera que en la capital el aparato productivo minero está completamente paralizado.
Ayer, ante algunos rumores, se exaltaron los ánimos de varios sectores. Se difundió que los dirigentes habían aceptado un intermedio en las movilizaciones y que el gobernador, Félix González, que se encuentra en huelga de hambre, iba a dejar de la ciudad en una avioneta. Ante estos rumores varios sectores se trasladaron hasta el Comité Cívico y cercaron la Gobernación.
Un grupo de niñas y niños portando envases descartables que tenían piedras en el interior protagonizaron una ruidosa manifestación de protesta por las calles de la capital potosina, para hacer escuchar su protesta.
Los menores, de entre cinco a 10 años, bajaron desde la zona alta y llegaron al centro de la ciudad. Evo, queremos solución, dijo un pequeñito de cinco años con lágrimas.
Fuente: Los Tiempos